The Priest’s Little Cow

The Priest’s Little Cow

Felix Pino, Santa Fe, New Mexico

There was in a certain city a priest known as Father Chiquito. This priest had a mud colored brown cow he named Muddy Cow. The people therefore referred to her as Father Chiquito’s Muddy Cow.  

Once, when the cow escaped and got lost, it happened to wander over to the house of a certain man known as Juan Chiquito. Juan was a poor man who could not even afford to feed his family. Upon spotting the cow, he said to his wife,

“What do you think about butchering Father Chiquito’s cow?”

“How are we going to butcher Father Chiquito’s cow?” asked the wife.

“We can put her in the low-ceilinged room, ‘el cuarto bajito.’”

The man then brought the cow and they put her in the cuarto bajito. Between the two of them, they butchered the cow.

It so happened that the couple had a young son named Juanito who was around ten or eleven. When the boy saw that his parents had butchered the cow, he began to compose a short verse, which he proceeded to recite:

The Muddy Cow belonging to Father Chiquito

Was butchered by my father in the cuarto bajito.

One day the couple sent the boy to the plaza on an errand. As he walked toward his destination, he met up with Father Chiquito just as the boy was singing his little verse.  

When the priest heard what he was singing he asked the boy to repeat it and he would pay him. He said “I’ll give you an apple and a dollar if you repeat the verse you were just singing.  The little boy then sang:

The Muddy Cow belonging to Father Chiquito

Was butchered by my father in the cuarto bajito.

Around this time, the wife saw the boy talking to the priest so she ran into the house and told her husband:

“We’re in trouble!”  

“Why, what do you know?” asked her husband.

“Our son was talking with the priest, he’s going to discover what we did” she said.

The boy returned shortly and his mother asked him what he and the priest were discussing.  

“Nothing,” he responded, “He gave me an apple so I would sing my verse and said that on Sunday he would give me an apple and a dollar to sing it in church.”

“What verse did you sing to the priest?” she asked’.  He then recited,

The Muddy Cow belong to Father Chiquito

Was butchered by my father in the cuarto bajito.

“Okay” said the man, “We’re are damned!  We’ve been found out!”

The woman said, “No, don’t be afraid, leave it to me.  I can teach him another verse, just don’t get angry about it.”  “Okay”. Said the man, “I’ll leave it to you to do all you can to save us.

The woman then told the boy, “Son, forget the other verse and learn this one”, 

Father Chiquito slept with my mother

If my father finds out, oh what a bother.

When Sunday arrived, the priest called upon Juanito and asked if he was ready to sing his little verse. Juanito said yes. 

After mass ended, the priest announced that an angel was descending from heaven to tell them a truth so all present would know who they should watch out for. He then brought the boy, who was dressed as an angel, out in front of the people.  The boy stood and recited:

Father Chiquito slept with my mother

If my father finds out, oh what a bother.

No! no!” exclaimed the priest.  “No, no, that’s not the way it goes.  He was supposed to recite a different verse.

The people stood and left. They didn’t wait.

El Padre Chiquitos

Había en una suidá un padre que le llamaban el Padre Chiquito y resultaba que este padre tenía una vaca y le llamaba la vaca barrosa y toda la gente la nombraba la vaca barrosa del Padre Chiquito.

Resultó que una vez se salió la vaca y se perdió y esta vaca fué a dar a la casa de un hombre, Juan Chiquito. Antonces el hombre, Juan Chiquito, estaba muy atrasao. No tenía que comer y ya le dijo a la mujer:

—¿Cómo te parece matar la vaca del Padre Chiquito?

—.Y ¿cómo vamos a hacer pa matar la vaca del Padre Chiquito? —.le dijo la mujer.

—Bien —le dijo él—. Podemos metela al cuarto bajito.

Ya vino el hombre y trujo la vaca y la metieron en el cuarto ba-

jito. Luego la mataron entre el hombre y la mujer la vaca.

Y estos hombres tenían un muchichito que se llamaba Juanito,

como de diez o once años. Antonces este muchichito, cuando vido que

ellos mataron la vaca, se puso a componer un versito y luego dijo el

muchichito:

—Ya que mataron la vaca barrosa del Padre Chiquito en el cuarto bajito, yo le voy a componer un versito:

La vaca barrosa del padre chiquito la mató mi padre en el cuarto bajito.

Tocó la casualidá que mandaron al muchichito pa la plaza a un mandao. Ai en el camino ond’ iba, s’ incontró con el Padre Chiquito y actualmente iba cantando el muchachito el versito. Cuando lo oyó el padre cantar, le dijo el padre que fuera a dicir lo qu’ iba diciendo, que él le pagaba.

—Yo te doy una manzana y un peso porque me cantes ese versito que venías cantando.

Luego le dijo el muchichito:

La vaca balosa del pale chiquito

la mató mi palde en el cualto bajito.

Ese mismo tiempo la mujer lo vido que estaba hablando con el padre y luego entró y le dijo al marido:

—iYa nos fregamos!

—¿Por qué? —le dijo el hombre—. Pues ¿qué has sabido tú alguna cosa?

—No —dijo la mujer—, pero allá está el muchacho con el padre. Hora él te va a descubrir.

Luego volvió el muchichito. Ya le preguntó la mamá qué era lo que estaba hablando con el padre.

—No, nada. Nada más que me pagó una manzana porque le cantara un versito que yo sé y me dijo que el domingo me daba una manzana y un peso porque fuera a cantalo a la iglesia.

—Pues ¿cuál es el versito que le cantates al padre? —le dijo la mujer.

La vaca balosa del pale chiquito

la mató mi palde en el cualto bajito.

—Bueno —dijo el hombre—, estamos perdidos. Ya nos descubrieron.

—No —dijo la mujer—. No tengas miedo. Si tú me lo dejas a mí, siendo que tú no te nojes, yo le puedo enseñar un versito que cante de otro modo.

—Bueno —dijo el hombre—, yo te lo dejo a tí que hagas lo posible pa salvarnos.

Antonces la mujer le dijo al muchichito:

—Mira, hijito, hora olvidas este verso y aprendes el que te voy a enseñar:

El palde chiquito dulmió con mi malde la fiesta será si mi palde lo sabe.

Bueno, cuando vino el domingo, el padre llamó a Juanito. Le preguntó que si estaba listo pa cantar el versito. Juanito le respondió que si, que él estaba listo. El padre les dijo después de la misa que iba a a bajar un ángel del cielo a dicir las verdades pa que supieran de quiénes se habían de cuidar. Antonces el padre sacó al muchichito vistido de ángel de allá de la sacristía. Vino el muchichito a dicir acá adelante de la gente el versito que tenía que dicile. Antonces el muchichito dijo el versito:

El palde chiquito dulmió con mi malde la fiesta será si mi palde lo sabe.

—No, no —dicía el padre–. No, no. Eso no es asina. Si él tenía que dicir otro.

Pero la gente se paró y no se esperó.

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