Pedro De Urdemales

Pedro De Urdemales

Simon Gallegos, Antonito, Colorado

It is good to have knowledge;

If it’s the truth it will advance.

But if it’s a lie, it’s already a scheme.

We all know the history of Pedro de Urdemalas–that he was raised by a priest.  The priest, who was not only his teacher but also his godfather, taught Pedro his first lessons.  

On one occasion the priest tried to teach Pedro some new lessons, and he called Pedro in and said to him,

“Pedro, I am going to ask you some questions and then I will give you the answers. I will ask you to repeat them tomorrow.”

“That’s good,” said Pedro.

“ Who am I?” asked the priest.

“You are the Father,” answered Pedro.

“Yes, but you must also call me ‘Your Reverence.”  

Then the priest called the cook and asked Pedro,  “This woman, who is she?”

“The cook,” Pedro told him.

“Yes, but you must know that her name is Prudence, she is elderly, you should call her Madam Prudence.” Then he called the cat.  

“And this little animal, what is it?” asked the priest.

Pedro answered, “That is a cat.”

“Yes, but you must call it ‘Rat Boss.’  And that which is in the stove, what is it?”

“That is Fire,” said Pedro.

“That is good, but you must also call it ‘Dawn’.”

Then the priest asked how water is called, and Pedro answered “water.” 

And the priest said, “You must call it “Patience.” And that which we are in, what is it?”

“This is the house.

“This too, you can call it Trunk.  For your lesson tomorrow, you will have to show me what I have taught you with new names.” 

The next day, Pedro went into town and bought a handful of firecrackers. That night after dinner, he began to play with the cat. Both the priest and the cook went to bed early. By chance Pedro was left playing around with the cat, and in order to have more fun, he tied the handful of firecrackers onto the cat’s tail. Then he lit the firecrackers and the cat began to run around the house spreading sparks all over.

Pedro jumped up half frightened, and thought he should wake up the priest, but at the same time he thought of using the new words he had learned from yesterday’s lesson.

So he called out to the priest,

“Wake up, Your Reverence and Madam Prudence! Rat Boss is up at Dawn, and if you don’t go for Patience, your trunk will burn!”

We don’t know if the priest or the cook got up, but Pedro recalled his lesson.

Pedro De Urdemalas

Está para bien saber, si es verdá para allá va, y si es mentira, ya está urdida. Todos sabemos ya por la historia de Pedo de Urdemalas que fué criado de un sacerdote. Cuando Pedro estaba aprendiendo sus primeras lecciones, el cura fué su primer maestro mientras que era también su padrino. En una ocasión trató de darle unas lecciones nuevas y llamó a Pedro a su cuarto y le dijo:

—Pedro, voy a hacerte unas preguntas y te daré las respuestas y es una lección que quiero que me des mañana.

—Está bien —le dijo Pedro.

—¿Quién soy yo? —le preguntó el cura.

—Usté es el padre —le respondió Pedro.

—Sí, pero debes de llamarme también su reverencia. Luego el cura llamó a la cocinera y le preguntó a Pedro:

 —Esa mujer ¿quién es?

—La cocinera —le dice Pedro.

—Sí, pero debes de saber que se llama Prudencia, y como ya es anciana, debes de decirle mi na Prudencia”.

Luego llamó al gato.

—Y este animalito ¿qué es? —le dice el padre.

Pedro le responde y le dice que es un gato.

—Sí, pero también debes de llamarlo “papá de rata.”

Y eso que hay en el fogón ¿qué es?

—Esa es lumbre.

—Está bien, pero también debes de llamarle “clarencia”.

Y luego le pregunta el cura cómo se llama la agua y le responde Pedro que agua y le dice el cura:

—Debes llamarle también pacencia”. Y ésta en que estamos nosotros, ¿qué es?

—Esta es la casa.

—Está bien pero también puedes llamarle petaca”. Esta es tu lección para mañana. Tendrás que responderme las cosas como te lashe enseñado, con sus nuevos nombres.

Durante el día, Pedro hizo un viaje a la plaza y se consiguió un manojo de cuetes. En la noche, después de la cena, se puso a jugar con el gato. El cura se acostó temprano y la cocinera también. De suerte que Pedro se quedó haciendo sus travesuras junto con el gato. Por quedar mejor, le amarró el manojo de cuetes al gato en la cola. Luego le prendió un fósforo y el gato echó a juir por toda la casa, despidiendo lumbre. Pedro se levantó medio asustado y pensó avisarle al cura y al mismo tiempo pensó hablale bajo el mismo lenguaje que le había enseñado en su nueva lección. Y así le llamó, diciéndole:

—Levántese su reverencia junto con mi na Prudencia que aquí va el papá de rata junto con clarencia y si no acude con pacencia, se le quema la petaca.

Si el padre y mi na Prudencia se levantaron, nada supimos después, pero Pedro dió su lección. 

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